Lumbalgia y Suelo Pélvico


Las causas de la lumbalgia normalmente son la sobrecarga de la musculatura lumbar, debilitamiento de la musculatura abdominal profunda, debilitamiento en el suelo pélvico, protrusión discal o hernia discal. Cuando el suelo pélvico y la musculatura abdominal no están suficientemente tonificados, la musculatura lumbar hace doble trabajo para estabilizar la columna y la pelvis por lo que se sobrecarga y aparece dolor.


El suelo pélvico, además de asegurar la continencia y dar sostén a los órganos pélvicos, cumple un papel fundamental en la estabilización de la columna lumbar y la pelvis junto con el transverso abdominal , los multífidos y el diafragma.


Existe una coactivación entre la musculatura abdominal y la del suelo pélvico en distintas maniobras voluntarias e involuntarias.


Durante la contracción voluntaria del suelo pélvico se produce contracción involuntaria del transverso y del oblicuo interno y viceversa.


La actividad de la musculatura del suelo pélvico y del transverso del abdomen se modifica en función de la posición lumbopélvica. En la posición neutra de la pelvis hay mayor actividad de la musculatura.


La hiperactividad del oblicuo externo provoca un aumento de presión intraabdominal, por lo que también ejerce más presión en la musculatura del suelo pélvico, lo que puede llevar a tener pérdidas de orina, es por ello que es esencial en el tratamiento de fisioterapia recuperar la coordinación entre ambas musculaturas ya que es imprescindible para la mayoría de las actividades de la vida cotidiana.


Si ignoramos los síntomas, el dolor y el debilitamiento muscular, podemos sufrir la incontinencia urinaria.


Es por esto que cuando padecemos lumbalgia no solo debemos centrarnos en el tratamiento de la musculatura lumbar y debemos hacer un tratamiento completo de toda la musculatura implicada en la estabilización lumbar y pélvica.


¿Cómo podemos tratarlo?

El tratamiento de las lumbalgias producidas por el debilitamiento de la musculatura del suelo pélvico y del transverso del abdomen se hará mediante:

  • Ejercicios de estabilización lumbo-pélvica para el tratamiento de las disfunciones del SP.

  • Reeducación postural.

  • Automatismo perineal para integrar la contracción del suelo pélvico y del transverso antes y durante los aumentos de presión intraabdominal.

  • Ejercicios de potenciación de la musculatura del suelo pélvico, transverso y multífidos.

  • Hipopresivos.

  • Biofeedback para la toma de conciencia de la musculatura debilitada.

  • Electroestimulación.

  • Técnicas comportamentales.


Belén González Garrido.

Fisioterapeuta.

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