Psicología - Nutrición y Estrés

Somos seres integrales. Nuestro cuerpo, mente y emociones están interconectadas y mediadas por cambios bioquímicos, y es por ello que no podemos separarlas o tomarlas como independientes.


Existe un mecanismo que las conecta, donde una señal (agente estresor/peligro percibido) va a generar estrés metabólico en el organismo (altos niveles de cortisol) y éste va a ser percibido a nivel psicológico en forma de ansiedad.


Estas señales pueden ser físicas o psicoemocionales:

  • Físicas: infección, procesos inflamatorios, intestino permeable, toxinas, etc.

  • Psicoemocionales: situaciones incómodas, relaciones tóxicas, alta carga en el trabajo, traumas, etc.

A nivel genético estamos preparados para responder ante estas señales con el objetivo principal de la supervivencia, y es por ello que estas señales avisan a nuestro cuerpo de un posible “peligro” activando así la producción de la hormona del estrés, el Cortisol.


El aumento de Cortisol en sangre genera una serie de cambios bioquímicos en nuestro cuerpo, entre ellos el aumento de glucosa en sangre, que nos prepara para hacer frente a ese “peligro”.


En otras palabras, imaginemos que estamos en mitad de la selva y viene hacia nosotros un león. En este caso la señal o agente estresor es el león, y esta va a generar un cambio bioquímico en nuestro cuerpo que nos va a dar la energía e impulsar a salir corriendo y ponernos a salvo.


Pero esto no lo es todo, al mismo tiempo que recibimos la señal y tenemos cambios en nuestro organismo, vamos a sentir a nivel psicológico diversas emociones, que percibimos como ansiedad.


Esta ansiedad puede tener diversas caras y manifestaciones entre las que podemos encontrar:

  • Incomodidad/malestar/hipervigilancia

  • Irritabilidad

  • Miedo a la incertidumbre

  • Bucles mentales (pensamiento rumiativo)

  • Aumento o disminución del apetito

  • Descenso/aumento de la líbido

  • Insomnio

  • Palpitaciones o taquicardias

  • Hormigueo y aumento de la sudoración

  • Desesperanza

  • Falta de concentración


En 1962, el investigador James V. Neel propuso la hipótesis del genotipo ahorrador (1) como uno de los mecanismos biológicos en el desarrollo de la obesidad en parte de la población.


Según esta hipótesis, ante entornos con restricción de alimentos y otros peligros percibidos, el organismo favorece el almacenamiento de energía en forma de grasa. En este sentido el genotipo ahorrador supuso una ventaja evolutiva para la especie humana, pero que sin embargo es considerada como una desventaja en la actualidad.


Hoy en día nuestros agentes estresores han cambiado, y una relación de pareja complicada o un trabajo demandante pueden acabar afectando a nuestro equilibrio bioquímico. Estas señales van a transmitir a nuestro cuerpo que estamos en una situación de peligro y ordenarán a nuestro metabolismo que acumule la máxima energía posible (en forma de grasa), tomando como combustible energético el músculo.


Por ello, en personas cuyo objetivo es bajar de peso y grasa corporal, el estrés crónico puede frenar el proceso de bajada de peso, incluso aumentar el porcentaje de grasa corporal y disminuir la masa muscular.


Aunque esta sea la situación más habitual, también se puede dar a la inversa en personas cuyo objetivo es aumentar de peso. En estos casos, los niveles elevados de estrés harán que su metabolismo se acelere, consumiendo toda la energía que ingieren.

Es por ello que durante un proceso de cambio, la ansiedad sostenida en el tiempo puede dificultarnos el avance hacia nuestro objetivo, sea cual se éste.


¿En qué te podemos ayudar?


Desde la psicología existen multitud de herramientas para mejorar nuestra calidad de vida y mantener a raya el estrés.

  • Ayudándote a elegir una actividad física que te guste. Ya que la rutina y el ejercicio físico pueden convertirse en nuestros aliados a la hora de bajar nuestros niveles de estrés.

  • Practicaremos Mindfulness o meditación para entrar en contacto con tus emociones. Es una de las herramientas principales para el éxito a la hora de abordar el estrés en nuestra vida. Demostrado en diversos estudios científicos, la práctica regular de mindfulness nos proporciona equilibrio emocional, y nos ayuda a mejorar nuestra tolerancia al estrés.

  • Te ayudaremos a poner orden y prioridad en tus tareas. Muchas veces nos estresa la idea de que tenemos mucho que hacer, por lo que empezamos y dejamos a medias muchas tareas de manera simultánea. De este modo nuestra sensación de éxito mejoraría y no estaríamos tan estresados por “todo lo que tenemos que hacer”.

Desde la Nutrición: Te enseñaremos a priorizar los alimentos reales, aquellos que provienen de la naturaleza en su forma original: frutas, verduras, carnes, pescados, tubérculos y legumbres, ya que al comer estos alimentos hasta un nivel de saciedad cómodo nos ayudará a nutrir el cuerpo y prevenir los antojos.


Estas herramientas pueden ayudarnos en muchos casos, aunque siempre será recomendable profundizar en consulta para trabajar con la raíz del problema y acabar generando cambios duraderos en el tiempo.


Desde Clínica Belgar apostamos por un enfoque integrativo dónde aunar Psicología, Nutrición, Actividad física y Descanso, para conseguir los mejores resultados.

REFERENCIAS:

  1. Garduño-Espinosa, Juan, Ávila-Montiel, Diana, Quezada-García, Ana G., Merelo-Arias, Carlos A., Torres-Rodríguez, Violeta, & Muñoz-Hernández, Onofre. (2019). La obesidad y el genotipo ahorrador. Determinismo biológico y social versus libre albedrío. Boletín médico del Hospital Infantil de México, 76(3), 106-112. https://doi.org/10.24875/bmhim.19000159













Marta Rubio Lara Maria del Mar López Ruiz

Psicóloga Nutricionista

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